Treinta años fabricando ascensores neumáticos en Paraná, exportando al mundo y resistiendo cada sacudón económico con la misma convicción. Eso es ENSA, Elevadores Neumáticos SA, una empresa industrial entrerriana que hoy emplea a 110 trabajadores y no afloja.
Maitena Ascúa, segunda generación de la firma e hija de los fundadores Carlos Ascúa y Patricia Popelka, fue la voz de la compañía para repasar su historia y su presente. El diagnóstico fue directo: el contexto es duro, pero no es excusa. “Somos conscientes de que atravesamos un contexto duro, difícil. En estos 30 años hemos atravesado incansables momentos difíciles y siempre el empuje es el mismo: levantarnos todos los días para seguir adelante y no frenarnos por lo que sucede en el contexto”, afirmó.
La historia de ENSA tiene algo de épica industrial. Hace tres décadas, un inventor paranaense desarrolló un principio de funcionamiento para ascensores neumáticos que no existía en el mundo. El objetivo era resolver la accesibilidad vertical en casas particulares, una demanda que en ese momento ni siquiera estaba instalada en el mercado argentino. “Hace 30 años era inviable y por eso fue necesario desarrollar lo comercial”, explicó Maitena, reconociendo que varios tropiezos del camino se convirtieron en motores inesperados del crecimiento.
Lo que más llama la atención de ENSA es su perfil exportador. La empresa coloca la mayor parte de su producción en mercados internacionales y llegó a tener entre sus clientes a figuras de renombre global, como Cristiano Ronaldo años atrás. Esa capacidad de competir en los mercados más exigentes del mundo desde una ciudad del interior argentino no es un dato menor: es el argumento más sólido que tiene la empresa para sostener su optimismo.
Maitena reconoció los desafíos de ser competitivos en este escenario, pero cerró con una frase que resume la postura de la firma: “Tenemos mucho por crecer”. Con tres décadas de historia, 110 familias que dependen de la planta paranaense y un producto que se instala en hogares de todo el mundo, la apuesta sigue en pie.


