El jueves por la noche, Paraná fue escenario de un operativo antinarcóticos que terminó con el allanamiento de un kiosco ubicado en calle Miguel David. No era un negocio cualquiera: detrás del mostrador, según confirmaron autoridades de Drogas Peligrosas, funcionaba un punto de venta de cocaína fraccionada.
El procedimiento no fue improvisado. La investigación llevaba más de 30 días de trabajo previo antes de que los efectivos decidieran entrar. Ese tiempo de seguimiento se tradujo en resultados concretos: dentro del local secuestraron cocaína ya fraccionada para la venta, balanzas y elementos de corte, el kit clásico del narcomenudeo minorista.
El despliegue policial fue visible en la zona durante la noche del jueves. Las fuerzas de seguridad actuaron en el marco de una causa judicial por narcomenudeo, delito que en los últimos años viene ganando terreno en distintos barrios de las ciudades entrerrianas, con puntos de venta que muchas veces se camuflan detrás de negocios de rubro inocente.
El hallazgo de balanzas y elementos de corte refuerza la hipótesis de que el lugar no era solo un punto de distribución sino también de preparación del material. Eso eleva la gravedad del caso y puede incidir en la calificación legal que finalmente recaiga sobre los imputados.
La causa quedó en manos de la Justicia de Entre Ríos, que deberá determinar responsabilidades y avanzar en la investigación de la cadena de abastecimiento detrás del kiosco.


