El Monumental fue testigo de otra tarde amarga para River Plate. Rosario Central se llevó los tres puntos con un resultado que duele doble: 1-0, con gol en contra de Nicolás Otamendi, uno de los referentes históricos del club.
El equipo de Eduardo Coudet no encuentra el piso. En el Torneo Clausura, el Millonario perdió los tres partidos que disputó hasta ahora, y si se amplía el horizonte, el panorama es todavía más oscuro: cuatro derrotas consecutivas entre todas las competencias. La caída en la final del Apertura ante Belgrano, más los tropiezos frente a Barracas Central, Gimnasia y ahora Central, forman una cadena de resultados que empieza a poner en jaque al entrenador y al plantel.
Para el Canalla, en cambio, la victoria fue un bálsamo. Fue su primera victoria en el certamen y llegó de la manera más inesperada: un rebote que terminó en la red propia del defensor millonario. En el fútbol, a veces así se construyen los triunfos que más valen.
Lo que también llamó la atención fue el silencio posterior: ni Coudet ni los jugadores de River salieron a hablar ante la prensa tras la derrota. Una decisión que, en este contexto, dice más que cualquier conferencia. Cuando un equipo opta por el mutismo después de una caída en casa, algo adentro no está bien.
River deberá reaccionar rápido. El campeonato recién arranca y las heridas todavía pueden cerrarse, pero el tiempo y la paciencia no son infinitos en un club que exige resultados desde el primer partido.


