El río Uruguay llegó a los 10,40 metros en Concordia y comenzó a descender. La buena noticia es que el nivel se mantiene todavía por debajo del nivel de alerta fijado en 11 metros y bastante lejos del nivel de evacuación de 12,50 metros, lo que permite hablar de una situación bajo control, aunque con los ojos bien abiertos.
El ascenso tuvo su explicación en la cuenca alta: las lluvias registradas río arriba obligaron a la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande a incrementar los caudales evacuados por la represa, y eso se sintió aguas abajo, como siempre. El efecto llegó a la costanera concordiense con el agua avanzando sobre algunos sectores bajos de la ribera.
Las playas permanecen inhabilitadas preventivamente, una medida lógica cuando el río juega a crecer. Sin embargo, la vida en la costanera no se detuvo: la actividad comercial y gastronómica del sector siguió su curso con normalidad, sin registrarse inconvenientes de consideración. La gente tomó el café, comió el pescado y miró el río desde la orilla, como si el agua fuera parte del paisaje, que en Concordia, claro, lo es.
Lo que viene ahora es el descenso. Las autoridades continúan monitoreando la evolución del nivel y recomiendan seguir los canales oficiales de información para estar al tanto de cualquier cambio en el comportamiento del río en las próximas horas.


