La tormenta no perdonó. Las instalaciones de Alta y Media Tensión de Entre Ríos sufrieron daños que dejaron sin luz a distintos puntos de la provincia, y aunque Enersa trabajó para restablecer el servicio, la recuperación fue parcial: varios distribuidores rurales permanecían fuera de servicio mientras avanzaban los relevamientos.
El impacto del temporal se sintió en forma desigual. Las zonas urbanas tuvieron una recomposición más rápida, pero el interior rural es siempre el que paga más caro este tipo de episodios: las distancias son mayores, las redes más vulnerables y los equipos de respuesta demoran más en llegar. No es una novedad, pero sigue siendo un problema sin resolver.
Enersa informó que restableció gran parte del suministro eléctrico en la provincia, aunque aclaró que los trabajos de relevamiento continuaban al momento del último reporte. Eso significa que el mapa definitivo de afectados todavía no estaba cerrado y que podían aparecer nuevas zonas comprometidas a medida que los técnicos avanzaran sobre el terreno.
Los cortes en distribuidores rurales son especialmente críticos en pleno invierno: sin calefacción eléctrica, sin bombas de agua, sin comunicación en muchos casos. Para los productores, además, cada hora sin energía puede representar pérdidas concretas en sistemas de riego, refrigeración o equipamiento de trabajo.
La situación en Entre Ríos refleja una realidad que se repite cada vez que una tormenta de cierta intensidad golpea la provincia: la infraestructura eléctrica tiene puntos débiles que quedan expuestos ante fenómenos climáticos que, lejos de ser excepcionales, se vuelven cada vez más frecuentes. Los relevamientos en curso determinarán el alcance final de los daños y el tiempo estimado para la normalización completa del servicio.


