No es un rebote ni un espejismo: la actividad porcina argentina arrancó 2026 con una tracción que no se veía desde hace cinco años. La faena y la producción de carne de cerdo cerraron el primer semestre con sus mejores registros del quinquenio, y los números no dejan margen para la duda.
En junio, la producción de carne de cerdo alcanzó las 81.002 toneladas, el valor más alto del semestre y el mayor de cualquier mes del período 2022-2026. En ese mismo mes se faenaron 820.841 animales, la cifra máxima para un primer semestre en los últimos cinco años y el segundo mayor registro mensual del quinquenio, apenas por debajo del pico de diciembre de 2025, cuando se faenaron 831.491 cabezas.
Mirando el acumulado semestral, la faena llegó a 4.542.015 cabezas entre enero y junio, un 11,6 por ciento más que en el mismo período de 2025. Para dimensionar lo que significa ese salto, basta con repasar la evolución reciente: en 2023 la faena del primer semestre creció apenas un 5,5 por ciento, en 2024 un 1,1 por ciento y en 2025 un 2,1 por ciento. El contraste es elocuente.
La producción de carne de cerdo acumuló 435.605 toneladas en los primeros seis meses del año, con una suba del 13,4 por ciento respecto al mismo lapso de 2025, consolidando la mejor primera mitad del año del quinquenio. Especialistas de la Comunidad Profesional Porcina 333 señalaron que no todo el crecimiento vino de una mayor faena: también contribuyó, aunque de forma moderada, el incremento en el peso de los animales.
En ese punto, los técnicos fueron precisos: “el peso promedio del primer semestre pasó de 94 kilos en 2022 a 96 kilos en 2026, un avance moderado de apenas 1,6 por ciento en cinco años”. La res con hueso llegó a una media de 99 kilos en junio, el peso más alto del semestre, empatando con el máximo histórico registrado en julio de 2025. Vale aclarar que en el mercado argentino los pesos suelen subir entre mayo y julio, y caer entre diciembre y febrero, por lo que el dato tiene su contexto estacional.
El panorama que deja el primer semestre es el de un sector que, tras años de crecimiento tibio, encontró un nuevo ritmo. Si la segunda mitad del año sostiene aunque sea parte de ese impulso, 2026 podría terminar como un año de referencia para la producción porcina nacional.


