No hubo sobrevivientes. Los siete tripulantes del helicóptero que cayó este jueves en el Parque Ischigualasto, en la provincia de San Juan, murieron en el accidente. La confirmación llegó desde la cima del poder provincial: el propio gobernador Marcelo Orrego fue quien comunicó el desenlace fatal tras un extenso operativo de búsqueda y rescate en la zona.
La aeronave realizaba una capacitación para el combate de incendios forestales cuando sufrió una emergencia en vuelo. A las 10.30 se emitió una alerta que puso en movimiento a los equipos de emergencia. El Parque Ischigualasto, conocido también como el Valle de la Luna, es una zona de geografía árida y acceso complejo, lo que dificultó las tareas de localización de los restos de la aeronave y sus ocupantes.
El operativo desplegado fue amplio, con personal de distintos organismos trabajando en condiciones de terreno adversas. A pesar del esfuerzo, cuando los equipos llegaron al lugar del impacto, la situación era irreversible. Ninguno de los siete logró sobrevivir al accidente.
La tragedia pone en primer plano los riesgos que enfrentan quienes se forman y trabajan en la lucha contra los incendios forestales, una actividad que en los últimos años cobró una dimensión crítica en Argentina. Los vuelos de entrenamiento en zonas de difícil acceso implican desafíos técnicos y operativos que, cuando algo falla, no dejan margen de error. Las causas del accidente están siendo investigadas por las autoridades competentes.


