La frase fue directa y sin vueltas: “Queremos que Entre Ríos sea la cuna del desarrollo”. Con esa definición, el gobernador Rogelio Frigerio se paró ante referentes del sector productivo, académico y de la gestión pública para dejar en claro cuál es la hoja de ruta que imagina para la provincia.
El encuentro fue en el marco del Consejo Empresario, un espacio donde confluyen actores clave de la economía real entrerriana. Frigerio no fue a escuchar quejas ni a repartir promesas vacías: fue a plantear una alianza estratégica entre el sector público y el privado como el motor central del crecimiento. Una apuesta que, dicho así, suena lógica. La pregunta es cómo se traduce en hechos concretos.
El discurso del mandatario provincial apunta a un modelo donde el Estado no lo resuelve todo, sino que genera las condiciones para que el sector privado invierta, produzca y genere empleo. En una provincia con una economía fuertemente ligada a la producción agropecuaria, la citricultura y el arándano, esa articulación no es un detalle menor: es la diferencia entre crecer o estancarse.
Lo que quedó claro en el encuentro es que Frigerio busca posicionar a Entre Ríos como un destino atractivo para la inversión, con un discurso que combina vocación productiva con apertura al diálogo con el mundo empresarial. Si esa retórica se convierte en política pública efectiva, el tiempo lo dirá. Por ahora, la señal política está dada: el gobernador eligió este espacio para marcar el rumbo económico de la gestión.


