La advertencia es clara y llegó antes de que se cierre el debate: si la reforma previsional se aprueba, los gremios van a la Justicia. AJER y AGMER, dos de las organizaciones sindicales con mayor peso en Entre Ríos, ratificaron su rechazo al proyecto que hoy discute la Cámara de Diputados provincial y no dejaron margen para la duda sobre los pasos que seguirán.
Los representantes de ambas organizaciones adelantaron que, de convertirse en ley, impulsarán planteos de inconstitucionalidad. El argumento central es contundente: consideran que la norma vulnera derechos adquiridos por los trabajadores, lo que habilitaría la vía judicial para frenarla o anularla.
No es un gesto de último momento. Los gremios vienen sosteniendo el rechazo desde que el proyecto tomó estado parlamentario, y la ratificación de esta postura en vísperas del debate en Diputados marca que la tensión entre el gobierno provincial y los sindicatos docentes y estatales no tiene visos de aflojarse. Frigerio, gobernador de Entre Ríos, impulsa una reforma que sus críticos leen como un ajuste sobre los haberes jubilatorios del sector público.
La pregunta que queda flotando es si los legisladores oficialistas tienen los votos para avanzar sabiendo que el día después implica un frente judicial abierto. Porque una cosa es ganar en el recinto y otra, muy distinta, es sostener la norma ante un cuestionamiento de inconstitucionalidad que puede demorar o directamente bloquear su aplicación.
Si la ley se aprueba, el conflicto no termina: recién empieza en otra arena.


