Parecía que la tendencia se consolidaba, pero el mercado volvió a dar un golpe de timón. El riesgo país argentino cerró la semana en torno a los 445 puntos, borrando de un plumazo las mejoras acumuladas en las últimas semanas y alejándose del piso de 400 puntos que había rozado a mediados de julio.
La causa inmediata fue una nueva caída de los bonos del Tesoro en dólares que se negocian en el mercado internacional, con bajas de hasta 0,3%. El contexto global no ayudó: la escalada del conflicto en Medio Oriente golpeó al universo de deuda emergente en general, aunque, paradójicamente, benefició a las acciones del sector petrolero como YPF y Vista.
Lo que más duele es el timing. Esta semana, la calificadora Moody’s mejoró la nota crediticia de Argentina, sumándose a las subas previas de Fitch y S&P. Los bonos, llamados Globales, habían logrado neutralizar las pérdidas semanales tras ese anuncio. Pero la corrección del jueves los arrastró de vuelta, y ese avance quedó en cero. La mejora de calificación, por ahora, no tuvo el efecto positivo que muchos esperaban.
En el mercado de acciones el panorama fue mixto. Globant subió 3,6%, BBVA ganó 2,2% y Tenaris avanzó 1,9%. Del otro lado, Loma Negra cayó 2,5% y Pampa Energía retrocedió 1,8%.
En el frente cambiario, el dólar operó con una leve suba en el Banco Nación: pasadas las 13 del viernes, la pizarra marcaba $1.515, unos cinco pesos por encima del día anterior. El mercado mayorista reflejó un incremento de 0,3% hasta los $1.493. Mientras tanto, el vocero presidencial Adrián Ravier señaló en una entrevista que el dólar podría alcanzar los $1.800 en los próximos meses, un valor que coincide con las proyecciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, que ubica ese nivel aproximadamente para mediados de 2027. Analistas de mercado consideran que, más allá de la turbulencia de corto plazo, todavía hay margen para que el riesgo país retome la senda descendente.


