La campaña de vacunación contra la fiebre aftosa 2026 llegó a su fin en Entre Ríos, pero no se fue sin dejar una preocupación instalada en el sector ganadero: el cierre del ciclo dejó dudas sobre la cobertura real del rodeo provincial para los próximos meses.
La Fucofa —Federación de Uniones de Cooperativas de Productores de Leche de Entre Ríos— fue la que puso el dedo en la llaga. Según planteó la entidad, las terneras que no alcanzaron a ser inoculadas en esta campaña quedarán sin protección efectiva, y el problema tiene una lógica de calendario difícil de resolver: para la próxima vacunación, prevista entre marzo y mayo de 2027, esos animales ya habrán superado la edad reglamentaria para recibir la vacuna. Un bache sanitario que no es menor.
La aftosa es una de las enfermedades más temidas por el agro argentino. Entre Ríos es una provincia con peso ganadero real, y cualquier fisura en el esquema de vacunación puede tener consecuencias que van mucho más allá del campo: afecta la sanidad del rodeo, la trazabilidad y, en última instancia, la habilitación de mercados de exportación que Argentina viene recuperando con esfuerzo.
El término que usó la propia Fucofa no fue casual: “incertidumbre y señales de alerta”. No es el lenguaje de quien está tranquilo con el resultado de la campaña. Es el de quien ve un problema que todavía no explotó pero que tiene mecha encendida.
Lo que resta por aclarar es si las autoridades sanitarias provinciales y nacionales tienen algún mecanismo de contingencia para cubrir ese vacío o si, simplemente, las terneras afectadas llegarán al próximo ciclo sin la protección que el esquema sanitario exige. La respuesta a esa pregunta definirá si esta alerta queda en advertencia o se convierte en un problema concreto para la ganadería entrerriana.


