Un cartel en la sede de AGMER del departamento Feliciano la señaló como «traidora». La respuesta no tardó: la senadora provincial Gladys Domínguez rompió el silencio este viernes y salió a defender, punto por punto, su voto afirmativo a la reforma previsional, al tiempo que cuestionó con dureza los escraches y lo que calificó como expresiones discriminatorias en su contra.
«Cuando el reclamo deja lugar al diálogo y se transforma en un escrache, en agravios personales y en expresiones discriminatorias hacia una mujer por el solo hecho de pensar distinto, es inevitable preguntarse qué mensaje estamos dejando», escribió la legisladora en sus redes sociales. La frase apunta directo al gremio docente y abre una polémica que va bastante más allá del debate técnico sobre la Caja.
Domínguez no esquivó la tensión, pero tampoco abandonó el tono institucional. Cuestionó que «quienes tienen la enorme responsabilidad de educar recurran a prácticas que fomentan la descalificación antes que el intercambio de ideas» y lanzó una pregunta que incomoda: «¿Cómo podemos pedirles a nuestros niños y jóvenes que respeten a quien piensa diferente si los adultos respondemos con el señalamiento, la agresión o la intolerancia?». Aclaró que su respeto es hacia los miles de docentes que cada día honran su vocación, y que esas actitudes no los representan.
Sobre el fondo del asunto, la senadora fue contundente: «Si el proyecto hubiera llegado tal como se presentó originalmente, no lo habría acompañado». Según explicó, eligió el camino del diálogo legislativo para introducir modificaciones concretas antes de dar el voto. Entre los cambios que detalló: la reducción del período para calcular el haber inicial de 20 a 15 años, el mantenimiento de la edad jubilatoria diferencial —65 años para varones y 60 para mujeres—, la eliminación de la jubilación a los 68 años para nuevos ingresantes, y un esquema de aportes municipales del 1,5% o 3% según la situación de cada municipio.
Además, Domínguez anunció que presentó un proyecto complementario para crear una Comisión Técnica de Control y Seguimiento del Sistema Previsional, integrada por representantes de los tres poderes del Estado, trabajadores, jubilados y entidades profesionales, con el objetivo de monitorear de manera permanente el funcionamiento del sistema.
La senadora cerró su descargo con una definición política clara: «La peor decisión hubiera sido no hacer nada. Quedarnos de brazos cruzados mientras el déficit crece no protege a nadie: debilita a la Caja hasta ponerla en riesgo». El debate sobre la reforma previsional entrerriana, lejos de cerrarse con la votación del miércoles en el Senado, entra ahora en una nueva etapa marcada por la tensión entre el oficialismo, los gremios docentes y legisladores que, como Domínguez, buscaron un camino propio dentro de la mayoría.


