La condena llegó. El exsenador nacional Edgardo Kueider y su secretaria Estela Guinsel fueron hallados culpables de tentativa de contrabando de divisas por un tribunal paraguayo, en el juicio que se derivó de su detención la madrugada del 4 de diciembre de 2024 en la cabecera paraguaya del puente de la Amistad, el viaducto que une Ciudad del Este con Foz do Iguazú.
Esa noche, personal naval, funcionarios aduaneros y agentes del Departamento de Delitos Económicos de la Policía Nacional paraguaya incautaron el vehículo de Kueider y encontraron 211.102 dólares estadounidenses, 640.000 guaraníes y 3.900.000 pesos argentinos que no habían sido declarados ante la Dirección Nacional de Aduanas del Paraguay. Un trámite obligatorio para quien ingrese al país con más de 10.000 dólares. Un trámite que, según el tribunal, Kueider y Guinsel conocían perfectamente: habían ingresado a Paraguay en otras cinco oportunidades previas.
El tribunal integrado por las juezas Elsa García y Adriana Planás y el juez Matías Garcete Piris dictó sentencia por unanimidad. En sus fundamentos, los magistrados fueron contundentes: “Cuando un particular introduce dinero extranjero sin efectuar la declaración correspondiente, no solamente incumple un deber administrativo, sino que introduce una mercadería al territorio aduanero al margen del procedimiento legalmente establecido”. La figura aplicada fue tentativa de contrabando porque, si bien el dinero no fue declarado al cruzar la frontera, no llegó a concretarse una transacción ilegal posterior.
Kueider rechazó la condena con dureza. “Esta imputación de contrabando de divisas no constituye para nada un delito porque para eso hay una ley específica”, sostuvo, y anticipó que apelará el fallo. Tanto él como Guinsel cumplen prisión domiciliaria en Paraguay mientras el proceso continúa su curso.
El caso tiene ramificaciones que van mucho más allá de la frontera paraguaya. En la Argentina, el exsenador enfrenta dos expedientes por supuesto enriquecimiento ilícito: uno tramita en el Juzgado de Garantías 2 de Concordia y otro en el Juzgado Criminal y Correccional Federal 1 de San Isidro, a cargo de la jueza Sandra Arroyo Salgado, quien ya solicitó su extradición. La Justicia paraguaya ya concedió esas extradiciones en relación con causas conexas.
La trayectoria política de Kueider es un recorrido que vale la pena repasar: fue figura de confianza del exgobernador justicialista Gustavo Bordet, secretario general de esa gobernación con cercanía a Alberto Fernández, concejal y funcionario en Concordia. Fue electo senador por el Frente de Todos y fue rotando de espacios hasta que su última actuación en la Cámara alta fue votar a favor de la Ley Bases del gobierno de Javier Milei. Poco después llegó aquel viaje a Paraguay con el maletero cargado de dólares. El desafuero en el Senado fue la consecuencia inmediata. La condena en el país vecino, el siguiente capítulo de una historia que todavía no terminó.


