viernes, julio 10, 2026
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Docentes de Concordia rechazan el 3%: “son tres empanadas”

Pocas veces pasa: dos líneas internas de un mismo gremio, con diferencias históricas, se paran en el mismo lugar. Eso fue lo que ocurrió en AGMER Concordia cuando la conducción mayoritaria y la minoría salieron a cuestionar con dureza la propuesta salarial que el Gobierno provincial puso sobre la mesa paritaria.

La oferta contempla un incremento del 3% para julio —a cobrar en agosto— y del 4% para septiembre, con actualización de la base de cálculo. También prevé elevar el salario mínimo docente a $850.000 desde julio, lo que representa una mejora del 14% respecto del mínimo anterior de $750.000. Traducido en plata: $20.000 de aumento para un docente que recién se inicia con un cargo testigo.

La representante de la minoría, Chapitel, fue directa: “Con esas cifras no podemos ni siquiera asomarnos a lo que es el costo de vida actual”. Señaló que los porcentajes de inflación acumulados desde enero hasta julio no tienen ninguna correlación con lo que el gobierno ofrece. La matemática es cruel: un 3% sobre $750.000 da exactamente $22.500, menos de lo que cuesta un kilo de carne en muchos comercios.

Desde la conducción mayoritaria, Almada fue todavía más gráfico: llamó a la oferta una “miseria” y la resumió en tres palabras que van a quedar dando vueltas: “Son tres empanadas”. Remarcó que $20.000 no alcanza ni para la compra del día en un supermercado. Y agregó otro elemento que complica el cuadro: los docentes con problemas de salud enfrentan el mal funcionamiento de la obra social OSER, lo que los empuja al sistema público, que ya está saturado. Almada también advirtió que incluso quienes tienen mayor antigüedad en el escalafón no superan la línea de pobreza de $1,6 millón.

En cuanto a las medidas de fuerza, AGMER Central se declaró en situación de conflicto y el lunes habrá un plenario de secretarios generales para definir un plan de acción. Almada, sin embargo, cuestionó la modalidad de los paros aislados de un día por semana que se vienen convocando: sostuvo que “no tiene ningún efecto” sobre el gobierno y reclamó un plan de lucha progresivo, con una consigna clara —sacar a los docentes de la línea de pobreza— y sin descartar llegar a una huelga por tiempo indeterminado. El objetivo que mencionó es contundente: la no vuelta a clases tras el receso escolar.

A la pelea salarial se suma otro frente: la reforma previsional que se trataría el miércoles próximo en la Legislatura provincial. Chapitel anticipó que van a movilizarse en rechazo a una iniciativa que alarga los años de aportes, recalcula el haber tomando un período más extenso que los últimos 10 años y desvincula las mejoras a los pasivos del ajuste automático que reciben los activos, otorgando un plazo de 90 días para aplicarlas. Para Chapitel, la reforma representa un “despojo” para quienes tienen años de aporte y una situación de “desprotección a la vejez”. Se discute convocar a un paro de empleados estatales en respuesta. El escenario gremial en Concordia, con docentes en receso pero con la temperatura bien arriba, no parece ir a calmarse en el corto plazo.

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